Como ya he comentado, esta semana he estado en La Granda. Ha sido fantástico, aunque duro porque el tiempo es limitado, el trabajo es mucho y no queda tiempo para todo lo que a uno de gustaría, por ejemplo, bloguear. Hoy quiero hacer un poco de memoria y relatar un día muy interesante que he disfrutado. Empezó con las ideas magníficas de Antonio Álvarez Pinilla sobre el por qué no se hace más I+D y cómo dinamizarla y acabó con un charla también fantástica del profesor Montalvo.
Y fue magnífica en muchos sentidos: primero, su capacidad de comunicar. Absolutamente increíble. Gran agilidad intelectual, gran dominio de los contenidos y, sobre todo, me enganchó. Habló desde el origen de la crisis en Estados Unidos, hasta los modelos utilizados por los bancos de inversión para enmascarar el riesgo de las hipotecas subprime, hasta detenerse en los serios problemas que, a su juicio, tiene la economía española. Se podrán imaginar que habló de las medidas actuales, de la parálisis política para adoptar actuaciones de impacto a medio y largo plazo.
Montalvo empezó fuerte. Diciendo que la crisis actual es particularmente intensa y es un caso claro donde la avaricia se ha juntado con la estupidez. La avaricia, en sí misma, no está mal. Si está bien canalizada, con los incentivos adecuados, nos puede llevar al crecimiento económico, a la innovación, al progreso en definitiva. Pero una avaricia con unos malos incentivos, o unos incentivos estúpidos, puede causar una especie de muerte súbita. En este caso, nos explicó detalladamente de dónde procedía esa estupidez. Y la estupidez surgió de la mala definición de los incentivos en el sistema financiero, sobre todo en Estados Unidos.
Entre los incentivos perversos explicó muy bien uno muy importante: los bancos contratan a empresas "independientes" de rating, que evalúan el riesgo de cada producto financiero. Y dependiendo de la calidad le ponen una nota. El sobresaliente está en la triple A, AAA. Pues bien, si tú eres un banco de inversión que tiene un producto financiero determinado (que en realidad es algo muy complejo, compuestos de muchos préstamos distintos, entre ellos muchos subprime es decir impagables) y te lo evalúan mal, entonces el banco de inversión tiene la potestad de coger esa evaluación y llevarla a otra entidad de rating y NO PAGAR por el servicio. Verán rápidamente que siempre habrá alguien que por un módico precio te pondrá la nota que tu quieres…y esto conduce a que todas las agencias de rating ponen notas elevadas y de manera rápida.
El propio Montalvo pone un ejemplo real: 1 hipoteca subprime compuesta por 2.393 préstamos distintos por valor de 430 millones de euros, que se evaluó por una agencia de rating en UN DIA. ¿Alguien da más? Evidentemente, en un día se generan comisiones por valor de 200.000 €
Además, la forma en la que se crea esa hipoteca de 2.393 préstamos es muy sofisticada. Matemáticos, físicos, economistas, trabajan atraídos por grandes salarios en Wall Street para crear precisamente modelos de distribución de riesgos que, en realidad impiden conocer bien con qué riesgo se está comprando. De hecho, las empresas de rating hacen los análisis con los modelos facilitados por los propios bancos…todo muy limpio y transparente para crear una basurilla como la que han creado. Fuera de Wall Street es muy difícil, prácticamente imposible, que se conociera la calidad de los activos financieros que se estaban comprando. Por lo tanto, se ha enmascarado de forma muy sofisticada una gran basurilla financiera.
Pero otra de las grandes estupideces es la de creer que los precios de la vivienda nunca bajan. En una encuesta liderada por Montalvo en cuatro ciudades importantes de España se demuestra que aunque el 95% de las personas compraban su vivienda para vivir en ella, más del 50% la compró por motivos de inversión. En el momento de la encuesta (año 2005) los precios subían año a año un 23% y, aún así, la gente esperaba que su vivienda siguiera aumentando de precio. Pero es que además, los propios encuestados manifestaron que, efectivamente, su vivienda estaba sobrevalorada, pero que aún esperaban que el precio de sus viviendas subiera.
Esto es lo que le permitió conectar sus ideas con las de Taleb. Personas que toman decisiones presentes pensando que siempre permanecerán así: siempre ganarán el mismo dinero, tendrán un trabajo similar y no tienen riesgo de quedarse en paro. En cambio, en una economía donde el crecimiento del empleo se absorbió por la construcción y los servicios, con contratos temporales y de poca productividad, esto era sencillamente una quimera. Así es que pinchó la burbuja, y lo hizo de forma drástica, y aparecieron los cisnes negros, sucesos raros no predecibles, para muchas personas. Esta crisis ha roto una proyección mental de futuro de muchas personas, de millones de personas. Y esto tiene un impacto muy importante en la economía (confianza, consumo, morosidad…)
Montalvo siempre defendió, incluso antes de la crisis financiera, que el ajuste en España sería intenso. No podía ser de otra manera, a su juicio. Con la crisis financiera el ajuste fue un aterrizaje forzoso, y además ha afectado al resto de los sectores económicos. Porque la crisis financiera es también una crisis inmobiliaria, o tuvo su origen ahí, y acabó afectando a todo tipo de sectores y de actividades, que han secado el crédito en los mercados, y que impiden tomar las riendas a otros sectores.
Y ante la que está cayendo, Montalvo dice que los gobiernos hacen planes, planes, planes. Planes y más planes con una fuerte inversión en infraestructuras y en aumentar la demanda agregada. No obstante, se puso de manifiesto la agilidad de Estados Unidos y la esclerosis en Europa. Los americanos han sido muy rápidos, y tienen margen para potenciar sus infraestructuras. Lo que está claro es que va a existir una socialización de las pérdidas, los bancos centrales tendrán que comprar esos créditos tóxicos incobrables, tendrán que seguir inyectando liquidez al sistema sin parar.
No obstante, esto puede tener consecuencias. El propio Xavier Sala i Martín esta semana hizo una matización muy importante. Los planes de estímulo en Estados Unidos están absorbiendo el 80% del ahorro mundial. Esto es bueno para Estados Unidos, demuestran su fuerte credibilidad en los mercados internacionales. Pero es malo porque ese ahorro no va para las empresas y la inversión privada, sino que va para el Estado, y éste no necesariamente invierte en lo más productivo.
En España los planes de estímulo son muy cortoplacistas, ése es el juicio de Montalvo. Las infraestructuras españolas son muy recientes, y lo que aportan a la capacidad productiva adicional de nuestra economía es muy modesto, según los estudios académicos que se han hecho al respecto. El Estado tiene que crear los mecanismos suficientes para que las empresas cojan el guante de la inversión, y en este punto confía mucho en el actual Secretario de Estado de Economía. Si lo hace bien, claramente pasará a la historia económica de España casi como un héroe.
España ha alimentado un sector cuya productividad total de los factores ha decrecido un 2,5% anual, durante los últimos años (1995-2006). La descomposición de cómo ha crecido España en la última década, que presentó en un gráfico, fue mortal. La conclusión es muy sencilla: hemos crecido con el pico y la pala de siempre (la misma tecnología) y metiendo más horas y más personas (más empleo). Ahora lo construido no se vende y esas horas y esas personas no tienen cabida, pero nuestra economía no tiene capacidad tecnológica para hacer cosas distintas en el sector. Sólo unas pocas empresas líderes lo podrán hacer, pero no todas las que se han creado. Por lo tanto, la crisis será larga en la construcción.
Es incomprensible, en este contexto, que la administración sigua construyendo viviendas. A su juicio es incomprensible que una vivienda, como son las de protección oficial, se venda por lotería. Se da un derecho de propiedad a una persona por un sistema aleatorio. Si a los dos años a esa persona le toca la lotería, el piso seguiría siendo suyo (volvemos a Taleb y a creer que hoy se proyectará hasta el infinito de la misma manera…). Considera que todo lo que se ha construido en protección oficinal, más de 2 millones de vivienda, tendrían que estar en el mercado como régimen de alquiler. Si alguien pierde su empleo y está en una situación precaria, el Estado podría proveerle a un precio bajo un servicio como es la vivienda en buenas condiciones.
También habló de eliminar los incentivos perversos de las empresas de tasación. Por ello, considera que lo mejor es aplicar como crédito hipotecario el 80% del valor registral. Incentivaría la transparencia, a declarar los bienes por su valor, a pagar los impuestos correspondientes y, por tanto, a meterle transparencia a un sistema que fue absolutamente oscuro, y que se le permitió serlo sin mayores cortapisas.
Una presentación muy similar a la que Montalvo impartió en La Granda la puedes encontrar en el siguiente link.
Después de su charla, pude compartir la comida con Montalvo y otras personas. Allí hablamos durante rato de muchos temas. Le pregunté directamente si había firmado el manifiesto de los 100 para la reforma laboral. Me dijo que no tenía claro que el mercado laboral español no fuera lo suficientemente flexible. Que existían problemas serios, claro está, pero que no estamos en la crisis actual por un problema de regulación laboral. Considera que existen otras prioridades a las que destinar más esfuerzos más competencia, más liberalización, más incentivos adecuados para la investigación, mejorar el acceso a los recursos a la innovación y, por supuesto, limpiar los incentivos perversos que aún existen en nuestro sistema económico.
Hablamos de libros, de economía, de estadística, de la universidad,…, fue realmente una comida magnífica y estimulante intelectualmente, que no quería dejar de compartir. También le dije que nos dejó intelectualmente cojos sin su blog…que le seguíamos muchos de los que estábamos en la mesa. A ver si le convencía para volver a escribir…pero no creo L